LAS CONCLUSIONES DEL ABOGADO GENERAL DEL TJUE

Recientemente hemos conocido la opinión del Abogado General del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) presentada el pasado 8 de junio en el caso “King vs The Sash Window Workshop Ltd and Richard Dollar” sobre aplazar vacaciones.

En sus conclusiones, el Abogado General defiende que, en ese caso concreto, el derecho a vacaciones se pueda aplazar ilimitadamente. Pero esta conclusión no se puede generalizar.

El mismo TJEU ya ha resuelto anteriormente que “existen límites temporales más allá de los cuales las vacaciones anuales carecen de su efecto positivo para el trabajador en su calidad de tiempo de descanso, de modo que los Estados miembros tienen libertad para imponer períodos de referencia y aplazamiento que, una vez expirados, extinguen el derecho a vacaciones anuales retribuidas”.

En España, el criterio que siguen los Tribunales es que, en general, se entiende por “vacaciones anuales” las que corresponden a una anualidad de servicios, debiendo ser disfrutadas dentro del año natural, y perdiéndolas en caso contrario.

Este criterio restrictivo se ha ido flexibilizando en determinados supuestos, relativos a la coincidencia del periodo de vacaciones con una incapacidad temporal, en cuyo caso las vacaciones se pueden aplazar hasta 18 meses desde el final del año natural en que se haya originado el derecho a vacaciones, o con periodos de permisos de maternidad y paternidad, en cuyo caso la ley no contempla límite al aplazamiento.

Si bien es cierto que el Abogado General se pronuncia a favor de aplazar indefinidamente el derecho a vacaciones en el caso King, esto no significa, en modo alguno, que ese derecho pueda aplazarse indefinidamente por norma general. De hecho, el caso es muy concreto: la empresa no retribuía al trabajador (un falso autónomo) las vacaciones que éste disfrutara. En consecuencia, era la propia empresa quien impedía el disfrute de las vacaciones, al no reconocer el derecho a su retribución. En palabras del Abogado General: “el empresario no ha puesto a su disposición [del trabajador] ningún mecanismo adecuado para el ejercicio de tal derecho [el de disfrutar de vacaciones retribuidas]”.

Adicionalmente, las circunstancias del caso no contemplan que el reclamante pueda disfrutar, años después, las vacaciones que no disfrutó en su día. En el supuesto sobre el que opina el Abogado General, lo que se cuestiona es que, a la finalización del contrato, se indemnicen las vacaciones no disfrutadas. Sin embargo, fuera de esta situación (el fin de la relación entre trabajador y empleador), el no disfrute de las vacaciones no se puede en ningún caso sustituir por una compensación económica.

En definitiva, aunque la doctrina del TJUE tiende a proteger este derecho a vacaciones de los trabajadores, y evoluciona reconociéndole el ejercicio del mismo fuera de los periodos en los que naturalmente debería disfrutarse, de momento no cabe pensar que, como norma general, las vacaciones de un ejercicio se puedan “aplazar” sin causa justificada, ni “acumular” a las de los ejercicios siguientes.