La Navidad es la época del año en la que más se incrementa la compra de lotería y es muy común compartir décimos o participaciones entre varias personas , esto es, que sobre el mismo haya una copropiedad.

Copropiedad que en la actualidad sigue generando muchos problemas cuando ese décimo resulta ganador y no hay prueba de quienes son los dueños, como demuestra las no pocas ocasiones que se han tenido que pronunciar los tribunales españoles al respecto.

Para evitar futuras controversias, lo más sencillo es plasmar documentalmente el acuerdo. Basta con algo tan sencillo como indicar en el reverso del décimo el nombre, apellidos, DNI y firma de los titulares.

¿Y esto por qué?, porque tal y como ha reiterado la jurisprudencia española “El décimo de lotería son documentos al portador, y por tanto no se reconoce más dueño que la persona que los presenta. De manera que, en principio -y si no se ha acreditado lo contrario-, la posesión es título de dominio, y por ello, la entrega del documento es bastante para transmitir la posesión y con ello ejercitar el derecho al cobro del décimo.”

No obstante, y como suele ser habitual en Derecho, esta regla tiene un matiz, si el propietario del décimo está casada bajo el régimen económico de gananciales, el premio será de ambos cónyuges, por así disponerlo expresamente nuestro Código Civil (art. 1351). Sin embargo, si están bajo el régimen de separación de bienes, el premio será exclusivamente suyo. Pero por el momento solo para los matrimonios, no afecta a las parejas ni uniones de hecho, dado que según ha afirmado el Tribunal Constitucional “la unión de hecho es una institución que no tiene nada que ver con el matrimonio, aun cuando las dos estén dentro del derecho de familia”.

¿Y qué consecuencias prevé nuestro Ordenamiento Jurídico para el supuesto de que se incumpla con la obligación de compartirlo?. Si concurren todos los elementos del tipo, puede ser constitutivo de un delito de apropiación indebida previsto en los artículos 253 y 254 del Código Penal, con penas que pueden llegar hasta los 3 años de prisión.

Por lo tanto, con el objetivo de evitar conflictos que pueden llegar a alargarse en el tiempo, suponer un desembolso económico relevante e incluso la comisión de un delito si el asunto llegará a judicializarse, lo  recomendable es dejar constancia de quienes son los dueños de un décimo de lotería.