Comenta siempre mi madre, que su tía Martina que en paz descanse, cuando le hablaban de lo unida que estaba una familia, sobre todos los hermanos, siempre preguntaba con cierto retintín “¿Pero han partido? Dicha pregunta es un costatación de algo que los profesionales del derecho conocemos perfectamente y nos es cotidiano: La ruptura familiar que hay detrás de todo procedimiento hereditario y su correspondiente partición.

Pero el cainismo español no siempre espera al momento del fallecimiento del causante, sino que en vida del mismo los herederos “empiezan a jugar sus cartas”  y hacer sus estrategias con la finalidad de llevarse la mayor parte del pastel, en detrimento del resto de herederos, que mayormente son los propios hermanos.

Efectivamente, es conocido que llegada la última fase de la senectud, cuando el causante se acerca al precipicio de la muerte, hijos, yernos y nueras que hasta entonces no habían tenido más contacto que la cena de navidad y algún que otro cumpleaños en día no laborable sienten un arrepentimiento de tal envergadura que deciden llevarse al futuro causante a vivir a su casa y prestarle todo tipo de cuidados, cariños y atenciones, incluso la famosa visita al notario, plaza en la que se pasa la factura de ese amor en forma de donación del piso de los padres ( o mejoras de uno o dos tercios)

Recibida la donación y aun cuando el dicho “Santa Rita, santa Rita, lo que se da ya no se quita” no es propio de las donaciones, lo cierto es que las causas de revocación de las mismas, están tasadas y es difícil incurrir en ellas, por lo que el resto de herederos en cuanto conocen la notician, deciden llevarse al anciano o la anciana del domicilio del hermano a su casa, donde comienzan nuevos cuidados y manifestaciones de afecto, aderezadas de improperios hacia el anterior cuidador y por supuesto nueva visita a la notaria, donde se deja al hermano con la legítima estricta y se revoca el carácter no colacionables de las donaciones anteriores. Y se espera el día del fallecimiento para saborear la venganza.

De tal guisa que producido el óbito, el o los hermanos agraviados se dirigen al donatario y le exigen que les entregue el bien donado, menos la parte correspondiente a la legítima estricta, o su equivalente en metálico, argumentación que tras previo paso por google va acompañada de diferentes preceptos del código civil que les carga de razón, así en primer lugar esgrimen el Artículo 636 cuando dice:

No obstante lo dispuesto en el artículo 634, ninguno podrá dar ni recibir, por vía de donación, más de lo que pueda dar o recibir por testamento.

La donación será inoficiosa en todo lo que exceda de esta medida.

Por tanto, si sólo puede recibir su parte de tercio de legítima estricta, el resto será inoficioso y en consecuencia deberá reducirse en cuanto al exceso conforme al Artículo 654 Las donaciones que, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 636, sean inoficiosas computado el valor líquido de los bienes del donante al tiempo de su muerte, deberán ser reducidas en cuanto al exceso; pero esta reducción no obstará para que tengan efecto durante la vida del donante y para que el donatario haga suyos los frutos.

Para la reducción de las donaciones se estará a lo dispuesto en este capítulo y en los artículos 820 y 821 del presente Código.

 Y acudiendo a los artículos 820 y 821 del Código Civil sacan en claro que:

1º) Por remisión al artículo 819 las donaciones hechas a los hijos que no tenga consideración de mejoras se imputaran en la legítima. Por tanto en su parte del tercio de legitima

2º) Y que al tratarse de un inmueble que no permite la división, deberán abonar la diferencia en metálico, pero recuperaran el piso del causante

Sin embargo, y como hemos dicho, en relación a las donaciones y salvo los supuestos graves de revocación o de sobrevivencia de hijos, rige la máxima popular que lo que se da no se quita y por tanto la solución que se adopta no es la esperada por los herederos agraviados.

Efectivamente, Tiene declarado la jurisprudencia, en interpretación y aplicación de los arts. 636 y 654 del Código Civil, que las donaciones efectuadas por el testador deben ser traídas a la partición al efecto de computar su valor y determinar si son inoficiosas, con el objeto de reducirlas cuando ello sea preciso con arreglo a las disposiciones legales, y que tal determinación hay que remitirla al momento de la partición a la que habrá de traerse el valor de lo donado al tiempo en que se evalúen los bienes hereditarios ( art. 1045 CC), a fin de integrar la masa hereditaria con el relictum más el donatum para poder calcular las legítimas de los herederos forzosos ( art. 818 CC) y comprobar si la donación las ha perjudicado, ya que la donación es inoficiosa cuando excede en su cuantía de lo que el donante podía dar al donatario en testamento por atentar a la legítima, causando su minoración, y solamente puede subsistir si respeta esta cuota hereditaria forzosa por tener cabida en la de libre disposición ( art. 820-1º CC  ), en cuyo caso no se genera suplemento de la legítima (art. 815 CC), al no resultar perjudicado el heredero forzoso en dicha porción legal, y no tiene lugar la imputación de las donaciones a la legítima cuando la colación no procede, si el testador así lo dispone, salvo el supuesto de inoficiosidad ( art. 1037 CC ), pero no que se prescinde de aquéllas en el inventario general de los bienes del causante para imputarlas donde corresponda ( SS TS 16 junio 1902, 8 marzo 1957, 16 junio 1962, 21 abril 1990, 21 abril 1997, 11 octubre 2005 y 22 febrero 2006 ), considerando como donación inoficiosa, aparte de las que excedan de los límites de la disposición testamentaria, de acuerdo con el art. 636 del CC, las incursas en la sanción del art. 819, párrafo último, del mismo Código, en el sentido de que las donaciones hechas a los hijos que no tengan concepto de mejoras se imputarán a su legítima y, en cuanto fueran inoficiosas o excedieran de la cuota disponible, de modo que no haya bienes suficientes para que los herederos forzosos perciban sus legítimas, se reducirán hasta alcanzar bienes bastantes con los que cubrir dichas cuotas legitimarias.

A partir del próximo día 25 de octubre estará disponible en nuestro blog la segunda parte de este artículo.